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El suicidio es un acto, pero no todo acto suicida surge de un sujeto depresivo. La lógica del acto suicida nos permite diferenciar al menos dos tipos fundamentales de acto suicida: (a) el acto suicida como síntoma(b) el acto suicida radical.(a) El acto suicida como síntoma: proviene de un acting out y provoca una muerte equivocada. Se trata de una muerte que no ha debido ocurrir. Este sujeto suicida en medio de un estado depresivo, busca poner en escena su odio al objeto, sin saber con claridad el motivo por el cual busca su propia muerte. Todo acting out, es un acto realizado por el sujeto, sin conocimiento de lo que motiva dicho acto. En la realización del acting out, el deseo del sujeto se impone y el acting habla por sí mismo -pero fuera de consciencia. Por lo tanto se trata de un acto sin sujeto. En el acto suicida como síntoma, alguien resulta muerto, pero el acto carece de sujeto. Para entender esta aparente paradoja es necesario abrir a estudio tres propuestas psicoanalíticas fundamentales: Teoría del objeto del deseo Teoría del odio al objeto Teoría de la castración imaginaria (i) Teoría del objeto del deseo: El deseo del sujeto es el deseo del deseo del otro (Lacan, J. 1949). Para el psicoanálisis estructural el sujeto se constituye en el lugar del otro. Nadie puede engendrarse a sí mismo. La madre desea a su hijo (o lo odia) aún antes de este nacer. En metáfora, se puede decir que el niño pre/existe a su propio nacimiento. Por lo tanto, desde sus inicios el sujeto es producto del deseo del otro y desea ser el deseo del otro. El sujeto (siempre en falta) desea ser amado por ese otro. A veces cree haberlo logrado y exclama convencido/a ser amado/a por un otro. Pero esto no es más que una ficción o si se quiere, una ficción verdadera. En la temprana infancia, el amar al objeto y creerse amado por este, produce amor hacia si-mismo y alta autoestima. Cuando esto no ocurre así, debido a diversas razones en la historia infantil del sujeto, va a desaparecer el deseo de ser, el deseo del otro. Se instala la desesperanza y por esta vía, se instala en forma pasiva, el deseo de no/vivir. Realmente se trata de una indiferencia a vivir o morir. La muerte no se busca, pero si llega, es bienvenida. Recordemos que para que se produzca el acto suicida, se requiere de la presencia patológica del odio al objeto.(ii) Teoría del odio al objeto: La experiencia temprana de amor y odio con la figura materna se encuentran arbitrariamente equilibradas según el azar y las vicisitudes del primer año de la vida. El disponer de una madre con capacidad de tolerar su propia angustia y tolerar la angustia del bebé (función reverie materna), ayuda al predominio de las experiencias de satisfacción. Asi, el objeto de amor predomina sobre el objeto de odio. Cuando las cosas ocurren a la inversa, va a predominar el objeto de odio, lo cual va a dificultar la relación con el otro y a influir negativamente en el desarrollo de ese sujeto. Pueden aparecer fijaciones a modos de funcionamiento mental primitivo. La presencia de estos mecanismos mentales primitivos (automáticos e inconscientes): de fusión self/objeto, de angustias primitivas intensas, de actividad cruel de un superyo primitivo, aunado a la desesperanza y al deseo de no/vivir, pueden desencadenar, en el relampageo de un momento, un acto suicida sintomático. En estos estados mentales primitivos, fácilmente el odio al otro, se convierte en -el otro me odia a mi (mecanismo inconsciente de proyección). Luego la identificación con lo proyectado, termina en -me odio a mi mismo. La muerte circula y el deseo homicida se convierte en deseo suicida y termina con la clara idea de: -el otro desea mi muerte.(iii) Teoría de la castración imaginaria: Cuando aparece un factor desencadenante de fracaso en la vida actual (sea este un fracaso amoroso, académico o económico/financiero), este fracaso actualiza la intensidad antigua del vínculo de odio y de la desesperanza. Si el estado mental es primitivo, y uno como analista, se da cuenta de los mecanismos mentales primitivos que están presentes en ese momento, entonces la peligrosidad suicida es alta. En un caso así, es necesario hablar explícitamente sobre el deseo suicida (interpretarlo en caso que el analizando no lo exprese) , hablar de sus razones aparentes, hablar sobre la desesperanza y el vínculo de odio. Lograr que el suicida potencial hable de todo esto y que pueda expresar intensamente a través de la catásis toda su impotencia y desesperación. (b) El acto suicida radical: Lo llamo así porque en este acto suicida existe una buena razón para morir. No se encuentra la clínica de la desesperanza, ni el vínculo dramático de odio al otro y luego a sí mismo. El deseo de ser el deseo del otro está intacto. El deseo de ser amado está satisfecho. No hay desesperanza ni desvalorización personal. Incluso puede existir una intensa catexia objetal libidinal, con vínculo de amor al objeto. Sin embargo el sujeto tiene un claro deseo de morir y una lógica de su muerte. Su acto está fundamentado en el pasaje al acto, en donde existe un acto con sujeto.NO TE OLVIDES NUNCA DE LA CHICA TRISTE QUE TE HACIA REIR
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